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Una vida construida sobre visión, resiliencia y propósito generacional
Hay constructores que levantan edificios.
Y hay constructores que levantan futuros.
Iván García Contreras pertenece a estos últimos.
Con más de cuatro décadas de trayectoria en bienes raíces, hospitalidad, turismo, educación y medios de comunicación, su vida profesional ha estado definida no solo por la magnitud de sus proyectos, sino por la intención que los impulsa. Desde comunidades costeras con marina hasta residencias urbanas y plataformas turísticas integradas, cada desarrollo refleja una filosofía constante: crear espacios donde las personas puedan vivir, conectar y prosperar.
Nacido en Venezuela, hijo de un carpintero talentoso y de una madre emprendedora, Iván aprendió desde temprana edad que la visión debe ir acompañada de disciplina, y que la integridad es la base de toda obra duradera. En la Caracas de su juventud, cuando las estructuras formales de desarrollo inmobiliario aún eran limitadas, decidió abrir su propio camino. Desde sus oficinas en las emblemáticas Torres del Silencio y posteriormente en el Centro Banaven —conocido como “El Cubo Negro”— consolidó una empresa que crecería hasta convertirse en una de las plataformas inmobiliarias y turísticas más dinámicas de su tiempo.
Sus desarrollos nunca fueron simples construcciones. Fueron ecosistemas concebidos con intención.
Comunidades frente al mar con infraestructura náutica integrada.
Residencias urbanas respaldadas por solidez operativa.
Resorts que combinaron recreación, comercio y respeto ambiental.
Proyectos como Flamingo, Pelícano, Costa del Sol, Residencias Krom II y la conceptualización temprana de Isla Paraíso representan hitos en una trayectoria marcada por la anticipación de tendencias y la ejecución disciplinada. Más allá del concreto y el acero, representan una visión: diseñar para el estilo de vida, la permanencia y el valor intergeneracional.
Paralelamente al desarrollo inmobiliario, Iván expandió su liderazgo hacia la operación hotelera, gestionando complejos resort-marina, destinos eco-lujosos y alianzas internacionales en el Caribe. Para él, cada propiedad no era simplemente un activo, sino un organismo vivo que requería excelencia operativa, inteligencia de mercado y liderazgo humano.
Pero quizá su rasgo más distintivo ha sido la resiliencia.
Cuando el entorno exigió adaptación, impulsó integración vertical para asegurar suministros estratégicos. Cuando la infraestructura regional presentaba desafíos, promovió la modernización del transporte marítimo. Cuando la educación se convirtió en un pilar esencial para el desarrollo, participó en la fundación de la Universidad del Caribe en Panamá y respaldó la expansión internacional de GRacademic Exchange Programs.
A los 60 años, Iván eligió reinventarse en lugar de retirarse. Su traslado a Estados Unidos junto a su esposa Anaís no representó un retiro, sino una recalibración estratégica. Hoy divide su tiempo entre Miami, Key Largo y The Woodlands, Texas, donde sus cuatro hijas —profesionales, madres y líderes comunitarias— viven cerca unas de otras.
Suele decir que su mayor logro no se encuentra en torres ni marinas, sino en la mesa familiar. Sus ocho nietos lo conocen no solo como empresario, sino como narrador de historias: relatos de estrellas, océanos y horizontes lejanos.
Su visión continúa.
A través de Hey! Diario Digital mantiene una participación activa en el análisis regional y en el diálogo público. Y mediante Costa del Mar —un destino regenerativo frente al mar en Isla de Margarita— avanza hacia la síntesis de toda una vida de experiencia: un ecosistema turístico concebido para generar impacto sostenible y orgullo regional.
Costa del Mar no es solo un proyecto.
Es una culminación.
La convergencia de disciplina, aprendizaje, visión y propósito generacional.
Y en el centro de todo permanece su convicción:
“El liderazgo es la responsabilidad de construir más allá del presente. Se trata de crear estructuras —físicas e institucionales— que fortalezcan a las familias, impulsen a las comunidades y permanezcan vigentes a través de generaciones.”
Al final, Iván García Contreras no se define únicamente por lo que ha construido,
sino por la intención con la que lo ha hecho.
Y el legado continúa.
Autora: Ana Karina Garcia Ramentol






