Por Amenhotep Planas Raga
Ago 1, 2026
El Ministerio del Interior de España informó este viernes en la tarde que, según sus estimaciones, unos 49.000 migrantes habrían entrado en el enclave español de Ceuta, en el norte de África, en las últimas 24 horas, tras llegar por mar y por tierra desde Marruecos, en lo que constituye la crisis migratoria más grave registrada en el enclave desde el incidente fronterizo de 2021.
La cifra forma parte de una oleada de cruces masivos que se intensificó a partir de la tercera semana de julio, cuando miles de personas comenzaron a bordear a nado los espigones fronterizos de El Tarajal y Benzú, aprovechando las buenas condiciones del mar y la cercanía de la costa marroquí. Se especula que las autoridades policiales de Marruecos están propiciando tal éxodo.
Según cifras oficiales, hasta el 15 de julio apenas casi 3.000 migrantes habían entrado en Ceuta por tierra o mar en lo que iba de año, lo que da una idea de la magnitud del repunte registrado en las últimas horas.
El colapso de los dispositivos de acogida llevó al presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, a calificar la situación de «emergencia humanitaria y social» y a solicitar al Gobierno central una respuesta extraordinaria, incluido el refuerzo de agentes y el despliegue del Ejército en la frontera para, según sus palabras, garantizar la inviolabilidad de la frontera y la seguridad ciudadana.
La crisis ha estado acompañada de brotes de violencia y tensión en el lado marroquí de la frontera, en la localidad de Fnideq, donde se han reportado incendios de vehículos, entre ellos un autobús, cuyas causas aún se desconocen.
Marruecos reforzó la vigilancia fronteriza y endureció los controles en carreteras y estaciones de transporte público para contener el flujo, sin lograr frenar a miles de jóvenes que se han refugiado en las colinas cercanas a la verja y que, en algunos casos, han llegado a enfrentarse con las fuerzas de seguridad.
La crisis ha dejado, según distintos reportes, al menos nueve fallecidos.
Rachid Sbihi, responsable de la asociación que agrupa a los agentes de la Guardia Civil encargados de la vigilancia fronteriza en Ceuta, describió la situación como un «caos absoluto», y afirmó que, aunque no es posible dar cifras precisas, la frontera había «colapsado por completo» ante la magnitud del flujo migratorio.
Tanto Rabat como Madrid han anunciado que los migrantes que hayan ingresado de forma irregular al territorio español serán devueltos a Marruecos, aunque ese anuncio no ha logrado, por el momento, aliviar la tensión en la zona fronteriza.
La situación también ha afectado a Melilla, el otro enclave español en el norte de África, donde el paso de Beni Enzar permanece cerrado ante los intentos de entrada irregular.
Analistas y responsables políticos atribuyen el repunte de los flujos migratorios a una combinación de factores: la situación socioeconómica en Marruecos, la actuación de redes de tráfico de personas, la persistencia de las rutas migratorias hacia Europa y una reciente sentencia del Tribunal Supremo español que habría generado una nueva interpretación sobre el régimen de rechazo en frontera para las entradas marítimas.
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