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Al final de su segunda audiencia en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York, el exgobernante venezolano Nicolás Maduro estrechó la mano de su abogado, Barry Pollack, y saludó con la mano al abogado de Flores mientras agentes del Servicio de Alguaciles de Estados Unidos lo escoltaban fuera de la sala,
“Tienen todo el derecho a usar sus fondos para pagar su defensa”, declaró Pollack.
Al abandonar la mesa de la defensa, le dijo a su abogado: “Hasta mañana”; El juez Alvin Hellerstein dictaminará sobre el tema de la financiación en una fecha posterior. También fijará una nueva fecha para otra audiencia, minutos Maduro y Flores estuvieron silenciosos durante toda la audiencia.
Por Madeline Halpert, reportando desde el tribunal de Nueva York
El ambiente en la sala del tribunal en la segunda audiencia de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fue radicalmente diferente al de la primera comparecencia en enero.
Durante los 90 minutos que duró la audiencia, ambos acusados permanecieron sentados en silencio, vestidos con sus uniformes de prisión de color verde caqui, escuchando atentamente las traducciones a través de sus audífonos mientras sus abogados defendían que se les permitiera utilizar fondos del gobierno venezolano para su defensa.
A diferencia de su primera comparecencia de enero, cuando Maduro pronunció un discurso de varios minutos en el que proclamaba su inocencia, esta tarde no dijo ni una palabra en la sala, y tampoco lo hizo nadie del público.
La vez anterior, el final de la audiencia se vio interrumpido cuando un miembro del público lanzó gritos contra Maduro desde el fondo de la sala.
Por Michael R. Sisak y Jennifer Peltz – The Associated Press
Alvin Hellerstein, el juez de 92 años que dirige el juicio contra Nicolás Maduro, Según The New York Times, a Hellerstein se le vio quedarse dormido durante un juicio el año pasado y tuvo que ser despertado por sus colegas.



