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La economía rusa está entrando en su crisis más profunda de las últimas dos décadas, una recesión que podría obligar al Kremlin a revisar radicalmente el modelo económico que ha seguido desde principios de la década de 2000, según el Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania.
En una evaluación del desempeño económico de Rusia para 2025, el Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania (SZRU) declaró el 10 de febrero que el año se caracterizó por una fuerte desaceleración del crecimiento industrial, un déficit presupuestario federal récord y pérdidas financieras significativas en el sector real.
Uno de los indicadores más claros de la crisis, según el servicio de inteligencia, es el casi estancamiento del crecimiento industrial. Si bien la producción industrial en Rusia creció entre un 4 % y un 6 % en 2023-2024, el crecimiento se redujo a tan solo un 0,8 % durante los primeros once meses de 2025. La desaceleración ha sido especialmente pronunciada en el sector manufacturero.
La evaluación también destacó una fuerte caída en el transporte de mercancías por parte de los Ferrocarriles Rusos, que ha caído a su nivel más bajo en 16 años. Según la inteligencia ucraniana, esto refleja tanto el debilitamiento de los flujos de exportación como el enfriamiento de la demanda interna.
“La situación financiera de las empresas privadas también se está deteriorando rápidamente. Otro factor de inestabilidad ha sido el marcado deterioro de la situación presupuestaria. El déficit del presupuesto federal ruso ascendió a 63 000 millones de dólares en 2025, superando incluso el nivel registrado durante el año 2020, afectado por la COVID-19”, se lee en el comunicado.






