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Elecciones de medio término: un nuevo reto para Donald Trump

Elecciones de medio término: un nuevo reto para Donald Trump

El partido del mandatario se juega el control de las dos cámaras del Congreso

Las elecciones de medio término en Estados Unidos todavía parecen un tanto lejanas, pues están pautadas para el 3 de noviembre, pero han sido un tema recurrente prácticamente desde comienzos de año por todo lo que implican ante la posibilidad de un cambio en la relación de poder tanto en la Cámara de Representantes como en la del Senado, actualmente bajo el control del Partido Republicano, al que pertenece el presidente Donald Trump.

Estos comicios se celebran a mitad del mandato presidencial. En la Cámara baja se vota por todos sus 435 escaños, mientras que en la alta por un tercio (33) de 100 curules, pues, a diferencia de los representantes, cuyo período es de dos años, el de los senadores es de seis, escalonados por tercios.

Además, también son electos los gobernadores de 36 estados, así como legislaturas estatales, alcaldías y cargos judiciales en distintas localidades.

Con estos comicios se determina si el presidente en ejercicio mantiene el control de las dos cámaras o si la oposición (el Partido Demócrata en esta oportunidad) conquista la mayoría en una o en ambas para marcar en adelante la agenda legislativa que, de hecho, ha estado bastante movida en lo que va de este 2026.

Si los demócratas ganan la Cámara de Representantes o la del Senado o ambas, podrán presidir comisiones clave, contando con la posibilidad de iniciar investigaciones oficiales, citar funcionarios, paralizar nombramientos.

En el caso del Senado, tendrían la posibilidad o no de ratificar jueces federales, magistrados de la Corte Suprema de Justicia y altos cargos del gabinete, limitando el margen de maniobra del gobierno.

Importancia. El exdirector general para América del Norte del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela, Ricardo Moreno, explica que “la importancia principal del Congreso de los Estados Unidos, además de elaborar y aprobar leyes, es que tiene un rol fiscalizador sobre el poder ejecutivo y sirve como contrapeso al poder del presidente”.

Ejemplifica con sus facultades para aprobar el presupuesto anual, “realizar audiencias sobre tema de interés tanto de política doméstica como internacional. El Congreso incluso puede realizar un juicio político (impeachment) y destituir al presidente si hay bases jurídicas para ello. Ya Trump, en su primer mandato, enfrentó un voto de destitución que fue aprobado en la Cámara de Representantes, pero no obtuvo los votos requeridos para ser aprobado en la del Senado”.

El especialista en temas de EEUU subraya que “un nuevo Congreso en control de los demócratas podría obstaculizar la agenda legislativa de Trump. Podrían interpelar al secretario de Estado, Marco Rubio, en asuntos de política exterior y seguridad nacional, dado su rol como asesor de seguridad del presidente”.

Ricardo Moreno apunta que es común que en este tipo de elecciones el partido del presidente pierda el control de una o ambas cámaras. “Si la historia reciente nos indica algo, lo más probable es que Trump pierda la mayoría en la de Representantes, donde la relación de fuerzas es de 218 a 215, a pesar de sus intentos por manipular la configuración de los distritos electorales”.

Advierte que “en el Senado el escenario es más difícil para los demócratas alcanzar la mayoría. Actualmente, los republicanos dominan por cinco escaños, 52-47; en las elecciones de noviembre estarán en juego solo 33 de los 100, de los cuales los demócratas controlan 13 y sus rivales 20. Es decir que todos sus 13 senadores deberían ser electos y ganar 4 curules adicionales en otros estados para lograr una mayoría de 51, algo no tan fácil, aunque dado el clima político no descarto una sorpresa. Hay 9 estados donde la elección será muy reñida y decidirán su control: Carolina del Norte, Maine, Michigan, Ohio, Alaska, Iowa, New Hampshire, Georgia y Texas. Sus resultados pueden ser determinantes.”

Las dificultades del mandatario para estas votaciones

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado en distintas oportunidades su incomodidad con la celebración de estas elecciones, al punto de llegar a proponer su posposición o cancelación.

En un discurso ante legisladores republicanos de la Cámara de Representantes en enero, preguntó: “¿Cómo es posible que tengamos siquiera que competir con esta gente? No diré cancelar la elección; ellos deberían cancelar la elección, porque las noticias falsas dirían: Él quiere que se cancelen las elecciones. Es un dictador. Siempre me llaman dictador”.

El analista Ricardo Moreno destaca que Trump afronta dificultades para estas elecciones, pues “de acuerdo a la mayoría de las encuestas su aprobación está entre 33 y 35%, aún más baja que en su primer mandato, y su rechazo entre 60 y 62%, mucho más alto.

La principal razón para su baja popularidad y el alto rechazo es la frustración del ciudadano promedio por el alto costo de la vida, del combustible. La guerra contra Irán también ha afectado negativamente en los índices de aprobación de su política exterior y hay un descontento en la base de su movimiento Maga. Los expedientes de Jeffrey Epstein también se han convertido en un arma política de gran impacto para las próximas elecciones, que los candidatos demócratas están utilizando en la campaña”.

Presidente Donald Trump.

Chuck Schumer: los republicanos saben que están en riesgo

El jefe de la bancada del Partido Demócrata en el Senado, Chuck Schumer, quien es considerado el líder de mayor peso político de esa tolda en el ámbito legislativo, ha insistido en el riesgo que corren el presidente Donald Trump y el Partido Republicano en estas venideras elecciones.

“Donald Trump sabe, su partido sabe, que están en riesgo de perder esta elección en 2026, razón por la cual están trabajando las 24 horas para inclinar la balanza de forma injusta a su favor”, aseveró en su intervención en la Cámara Alta al anunciar la creación del Task Force de Protección Electoral, que consiste en el despliegue de personal capacitado como observadores oficiales no partidistas en contiendas senatoriales reñidas, con el fin de documentar posibles irregularidades o desacatos en la certificación de datos.

En otro discurso, al cuestionar la Ley Save America propuesta por el mandatario con el fin de exigir a los ciudadanos una identificación y prueba de ciudadanía como requisito para poder votar, expresó: “Donald Trump sabe que si la elección es justa, podría perder. Entonces, en lugar de cambiar sus políticas, él y los republicanos Maga quieren hacer que sea más difícil para los estadounidenses votar” en esas elecciones pautadas para el 3 de noviembre.

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